Entre duetos y homenajes: Juanes invita a Mon Laferte, tributa a el Macha y consolida su figura de leyenda de Viña en su noche más “chilena” en la Quinta
Hay artistas cuyo repertorio trasciende a su público más fiel. Varias de sus canciones se reconocen desde los primeros acordes, se instalan en la memoria colectiva y pueden ser tarareadas incluso por quienes no siguen su discografía. Esa capacidad de acumular himnos que cruzan fronteras y generaciones es la que termina elevándolos a la categoría de artistas globales. Juanes es uno de ellos. Aquí una crónica de su cuarta presentación en Viña del Mar.
Por Sebastián PalmaCompartir

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Hay artistas cuyo repertorio trasciende a su público más fiel. Varias de sus canciones se reconocen desde los primeros acordes, se instalan en la memoria colectiva y pueden ser tarareadas incluso por quienes no siguen su discografía. Esa capacidad de acumular himnos que cruzan fronteras y generaciones es la que termina elevándolos a la categoría de artistas globales. Juanes es uno de ellos.
Abrió con “Me enamora”, una canción que —guste o no— forma parte del cancionero popular latino y que marcó el pulso de su cuarta noche en el Festival de Viña 2026. Desde el inicio, la Quinta Vergara se convirtió en un karaoke masivo, confirmando que su repertorio no necesita traducción.
Con su clásico look rockero —pelo largo, brazos tatuados—, en contraste con la veta romántica de buena parte de su música, siguió con “La paga”, del álbum Un día normal, un disco que tuvo impacto decisivo en Chile y Latinoamérica. La respuesta fue inmediata: coros afinados por miles y una energía que no decayó.
“Esto apenas comienza”, lanzó antes de la quinta canción. Entonces llegó “Nada valgo sin tu amor”, otro de los himnos que sostienen su estatus. A esa altura, más que un concierto, lo de Juanes era una confirmación: cuando el catálogo es así de reconocible, el escenario se convierte en territorio propio.

Mon Laferte y Juanes, una complicidad latina
Siguió “Fotografías”, la canción que Juanes convirtió en himno latino junto a Nelly Furtado a comienzos de los 2000. Pero esta vez la escena cambió. En lugar de la voz original, fue Mon Laferte quien apareció desde un costado del escenario, desatando una ovación inmediata en la Quinta Vergara. La viñamarina —que se presentará en solitario mañana— subió con seguridad. La Femme Fatale estaba en casa.
La relación entre ambos no es nueva. Han compartido escenarios, colaboraciones y una amistad que se ha consolidado con el tiempo, marcada por la admiración mutua. Por eso el momento no se sintió forzado, pareció el reencuentro entre dos viejos amigos.
Al terminar la interpretación, Juanes —visiblemente emocionado— le dijo: “Gracias por este regalo”. Mon respondió sin titubear: “Chile te ama”. La frase, breve y directa, activó una nueva ola de aplausos.
El karaoke masivo continuó con “Volverte a ver” y “Es por ti”, esta última también incluida en Un día normal, un álbum que, a 21 años de su lanzamiento, ya funciona en la práctica como un grandes éxitos. Cada canción reforzaba la misma idea: el repertorio de Juanes no envejeció, se consolidó.
Durante el concierto, el colombiano buscó cercanía. Bajó a la platea para cantar “Para tu amor”, dedicada a su hija Luna, acompañado solo por una guitarra acústica. El gesto íntimo dio paso a otro momento de euforia con “La camisa negra”, uno de sus mayores hits, que volvió a encender a la Quinta.
Ese impulso lo llevó a un guiño local: mezcló la canción con “Loca”, compuesta por Aldo “El Macha” Asenjo, fundador y voz de Chico Trujillo. El resultado de ello, más la invitación a Mon Laferte, convirtió esta en una de las presentaciones más “chilenizadas” de Juanes en la Quinta Vergara.
Su correcta presentación le valió la entrega de las Gaviotas de oro y de plata. Luego de la interacción con los animadores Juanes interpretó La Luz, una canción con percusiones aceleradas como protagonistas. Uno de sus versos dice: Esta noche quiere ser tuyo. Y esta noche Juanes fue de Viña, una vez más.
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