Roberto Peloni: La joya del musical



Teatro
Ganó el Oro en los Premios Hugo por su rol en “Shrek”, trabaja en el musical de Gardel y ensaya “The Rocky Horror Show”. Historia de vida de un talento.

    La diferencia de altura que experimenta Roberto Peloni entre Lord Farquaad, su villano de poco más de un metro en el musical Shrek, y Frank N´ Furter, un híbrido de la perversión, en los ensayos de The Rocky Horror Show, es como ir varias veces en un mismo día desde la terraza hasta la planta baja por escaleras. “A Farquaad lo hago de rodillas durante casi dos horas, seis veces por semana, y me agota un montón -dice- Y para Frank uso tacos altísimos. Entre uno y otro personaje hay una diferencia de más de un metro cincuenta”.
    Peloni nació hace 35 años en Lanús Oeste, muy cerca del Hospital Evita. Con el tiempo, luego de haber trabajado con Enrique Pinti, Pepe Cibrián, Guillermo Francella y en valiosas experiencias del circuito alternativo como La Parka, se transformó en una figura del musical porteño. Es un actor con una postura muy clara sobre su presente en el cual ocupa varios casilleros: teatro para niños (Shrek), televisión (todos los días en Morfi, por Telefe), musicales para adultos (Gardel, junto a Guillermo Fernández); y prepara The Rocky... y La Ofi (ambos debutarán en agosto, uno en el Maipo, el otro en El Picadero).
No tenés tantos años de trayectoria, pero todos han sido intensos. ¿Qué tiene este momento de particular?
Siempre fui de trabajar mucho tratando de darle espacio a la autogestión. Mientras hacía musicales de Broadway como El fantasma de la Opera o La Bella y la Bestia, donde estaba de Swing (el actor que sabe todos los roles del elenco y hace reemplazos) a la par realizabaLa Parka. Este fue un espectáculo del Off, que evolucionó y dio a conocer la productora que armamos: Random Creativos. Tenía cierta invisibilidad en el espectáculo de mayor producción, y a la par era protagonista de una obra independiente que iba creciendo. Eso me enseñó que no hay que esperar a que te suene el teléfono, uno tiene que estar en movimiento constantemente. Ahora estoy con Shrek, una gran producción, y al mismo tiempo preparando Rocky Horror ..., en una cooperativa. Hoy tanto el trabajo más comercial como el independiente que hago tienen mucha visibilidad. Se equipararon.
¿Es difícil sostener ese equilibrio?
Sí, porque es una lucha fuerte con el ego. Uno siente que quizás es más cuando está siendo mirado o cuando te toca la luz, pero eso es para el afuera. Siendo Swing por segunda vez, en La Bella y la Bestia, cambió mi carrera. Me noté más seguro de mis materiales, dejé de sentir que me desdoblada.
¿Qué es un artista para vos?
Alguien que tiene una mirada y una opinión concreta sobre lo que hace. En mi caso, una obra de teatro. Cuando puedo expresar algo y conectarlo con lo que está muy adentro mío, no es un acto involuntario ni casual.
¿Llegás primero a la música o al teatro? ¿Influyó tu papá que, por lo que has contado, se vinculó a la poesía?
Llegué primero al teatro en Lanús. A lo de mi viejo poeta lo resignifiqué yo. Él murió cuando yo tenía siete años. Le gustaba mucho el tango y me quedaron algunas cartas suyas en las que escribía con rima. Mi papá fue un chatarrero, recolectaba basura por la calle que después vendía.
¿Ibas con él?
Hice algún que otro viaje. Recuerdo llegar a un galpón donde él compraba e intercambiaba sus cosas. Yo tomaba objetos, juguetes rotos. Eso me despertaba mucho la imaginación.
¿Tu mamá fue empleada doméstica?
Sí, cuando falleció mi papá salió a buscar laburo. Recuerdo salir con ella a golpear casa por casa pidiendo trabajo. Cuando mi mamá empezó a trabajar me quedé mucho tiempo solo en casa con responsabilidades fuertes: el cuidado de prender la cocina, llevaba la llave colgando de un cordón al cuello porque no la tenía que perder. Al mismo tiempo jugaba solo, inventaba cosas
¿No tuviste resistencia de ella cuando decidiste estudiar teatro en la Escuela Municipal de Lanús?
Para nada. Me vio con tanto entusiasmo y además tampoco tenía una referencia de un papá abogado o alguien profesional en la familia. Había que salvarse porque estábamos en un lugar muy bravo.
¿En tu caso la estética del Conurbano marcó tu identidad o es algo que trabajaste para eliminar como referencia?
Está en mí, claro. A veces en la comedia musical es difícil volcarlo de una manera tan espontánea, porque se lo suele vincular con algo más careta. Me sigo sintiendo de Lanús, tengo amistades del secundario que son artistas también. Y la cosa medio áspera me sigue gustando. Las primeras experiencias que hice en Lanús fueron en el pub Alá, con monólogos de Urdapilleta o textos que le transcribía a Gasalla después de verlo en la tele. Así empecé. Era un lado del arte más combativo y ácido. Eso me gusta y en el musical a veces lo puedo colar.
¿El teatro te salvo?
Sí, me dio la identidad. Hoy es mi medio de vida y mi herramienta principal de autoconocimiento para chequearme y saber, por ejemplo, qué me está pasando. Es lo que más me ha hecho crecer; con el teatro modifiqué el modo en que me vínculo con la vida. En las condiciones que vino y me abarcó, fue como la mano de un gigante que me sacó del pozo. Mi destino hubiera sido otro porque no tuve muchas herramientas alrededor, pero sí mucha fuerza. Mi vieja me transmitió una gran voluntad de laburo. Y esa fuerza siempre va conmigo haga lo que haga. 
EL MISTERIOSO SEÑOR FRANK N´FURTER
Cuando estudiaba teatro en la Escuela Municipal de Lanús una amiga le pasó a Roberto Peloni un VHS con el registro de The Rocky Horror Show. “Hay algo del asunto de la obra, de la libertad sexual, que en ese momento me pareció interesante. Ahora me tatué el personaje de la obra porque es alguien que siempre me acompañó; tiene algo de mugre este musical que me atrae mucho. Frank N’ Furter es un extraterrestre, vampiro, científico. Reúne los mitos de todas las películas de terror. Además es un perverso, un villano, un déspota, pero al mismo tiempo un niño. “
La obra se estrenó en el Royal Court de Londres en 1973; el guión pertenece a Richard O’Brien y tuvo su versión en cine. Es un musical de culto que planteó una historia extravagante en torno a la figura del Dr. Frank N´ Furter, un travesti que realiza experimentos de laboratorio.
En Buenos Aires tuvo dos puestas. Una en 1975, con Osvaldo Alé, Valeria Lynch, Linda Peretz y Ana María Cores; y otra en 1994 con Jean Pierre Noher, Natalia Lobo y Juan José Tenuta.

POR SI FUERA POCO, OTRA OBRA LOS SÁBADOS
​The Rocky Horror Show, con el protagónico de Roberto Peloni y Melania Lenoir, se estrenará el 2 de agosto en el Maipo (Esmeralda 443). La dirección pertenece a Andie Say. Tendrá funciones todos los martes a las 21.
Además, Peloni partipará de la comedia La ofi, también junto a Lenoir en un elento que también integran Alejandra Perlusky y Germán Tripel. Se estrenará el 6 de agosto y tendrá funciones los sábados, a las 20.30, en El Picadero (Pje. Santos Discépolo 1857). La obra tiene dirección y libro de Emmanuel De Martino.

EN TODOS LOS FRENTES
​En “Shrek”, Peloni es Lord Porquaad, el villano y enemigo del ogro enamorado. Va de martes a domingos, a las 16, en el Maipo. Por este papel ganó el Premio Hugo de Oro. Mientras que viernes y sábado, a las 21, se presenta en Gardel, junto a Guillermo Fernández. Allí interpreta a José Razzano. Las funciones son en Molière (Balcarce 682).

Comentarios

Entradas populares de este blog

Jorge Rojas fue papá: "la familia feliz y agradecida por este milagro de la vida"